En la actualidad, Arroz con Leche ha sido capaz de plasmar mucho más que la suma de elementos que nos remiten a México y sus artesanas. No sólo podemos ver los bordados, los colores, sus inspiraciones, las formas y patrones de su ropa, sino también los fragmentos de sus costumbres y el olor a humo de la leña.

En las prendas quedan impresas las miradas y el esfuerzo de las artesanas, la música de sus comunidades y los paisajes que las rodean. Es ropa que no sólo se ve, sino que también se siente.

Arroz con Leche ha sido capaz de organizarse de tal forma por comunidad, que ahora las artesanas tienen trabajo constante, mejorando su productividad, y con ello, su nivel de vida y equilibrio. Igualmente, la capacidad de producción de la marca ha incrementado, aumentando así los puntos de venta propios y la presencia en boutiques multimarca.

Seguiremos trabajando sobre el mismo esquema, incorporando nuevas comunidades con el fin de brindar mayor diversidad, riqueza cultural y dando más trabajo y oportunidades a un número cada vez mayor de artesanas.